Testimonios

José Luis Valldecabres

Director de l’Orfeó Valencià

También yo un día lo fui (pequeño y cantor). También a mí me tocó una porción de eternidad durante mi paso por el mundo que él creó y descubrí, con su música, la fuerza del canto. Muchos de nosotros, gracias a nuestro paso por los Pequeños Cantores, aprendimos a querernos, a amarnos y a luchar por
un mundo más justo; a conocer, reconocer y respetar al otro; a intentar ser más solidarios y tolerantes, al tiempo que aspirábamos día a día a ser más
universales desde nuestra lengua, nuestra tierra y nuestra cultura… y todo ello disfrutando cantando, jugando, casi sin darnos cuenta, utilizando el más universal de los lenguajes; la música, con toda su voz y con toda su palabra.

Isabel Monar

Soprano

Me recuerdo cantando y me recuerdo feliz! Ese fue el preludio de toda una infancia con la voz como compañera de juego y el canto como guía.
Aprendimos a trabajar en equipo, a escuchar al compañero y a controlar nuestra voz para que no sonase ni sobresaliera más de lo requerido.
Compartimos la experiencia de hacer vibrar todas nuestras voces unidas como si fuera una sola. Juntos viajamos, reímos y también lloramos y… hasta
nos enamoramos. Aprendí y compartí unos valores de los que tanto carece la sociedad y el mundo contemporáneo.
Fue tanto lo que viví primero con los Peques y más tarde con el Orfeón Navarro Reverter, que tomé una importante decisión para mi futuro: seguir
cantando, reavivar la música con fruición y convertir la voz en el instrumento de trabajo que formara parte del proyecto de mi vida. Y hasta ahora.

Ramón Alfaro y Pepa Blasco

Padres de Antiguos Pequeños Cantores

Mirando atrás nos damos cuenta de que Los Pequeños Cantores no es sólo música sino que ésta va acompañada de otros valores que han sido fundamentales y que se han sabido transmitir en el seno de la coral: disciplina, amistad, cariño, exigencia, esfuerzo, sensibilidad, puntualidad, compartir,
ir tarareando por casa, tener los deberes hechos… Gran ambiente y valores humanos que no nacen de un día para otro, pero que se han sabido cultivar y transmitir con cariño en esta Escuela Coral.

Rita Genís

Antigua Pequeña Cantora

Gracias a los Pequeños Cantores muchos niños y adolescentes han tenido la oportunidad de cantar y no sólo de cantar, sino también de despertar sentimientos de emoción, de energía, de belleza. De arte. En definitiva, la música es una formación para el equilibrio emocional.

Alicia Puchalt Giner

Madre de Pequeña Cantora

Querida Escuela Coral, nuestros peques no sólo cantan bien, sino que además tienen un “algo” que los hace especiales. Se respira entre ellos un ambiente de familia, de respeto, de ilusión y, sobre todo, un gran amor por la música. Sin duda alguna, las notas de este pentagrama tienen una valor añadido. Por eso han llegado tan lejos en el tiempo. Ese es el mejor de tus secretos y bien que lo transmiten tus cantores en esos maravillosos conciertos que año tras año nos deleitan.

Antonio Cantos

Padre de Pequeña Cantora

Son muchos los recuerdos, las anécdotas, los “sacrificios”, las satisfacciones, las alegrías… ligados a los Pequeños Cantores. La formación humana que, se intuía que los chichos y las chicas iban adquiriendo. Los viajes, que propiciaron una formación más cosmopolita y completa de su visión del mundo. Los intercambios, que nos enriquecieron a todos – incluyo por supuesto, a los padres- dándonos a conocer a chicos y chicas y familias de otros países. Los conciertos, que constituían reuniones masivas de hermanos, tíos, abuelitos…de los cantores, en las que los padres, que por
supuestos nos conocíamos, nos saludábamos efusivamente como una gran familia.

Antiguas Pequeñas Cantoras

Antiguas Pequeñas Cantoras

Fue algo más que educarnos en la música. Fue, ni más ni menos, que enseñarnos a vivir, a comunicarnos, a aceptarnos… Ser “Peque” nos hizo
experimentar desde pequeñas una forma de sociedad ejemplar que tanto ahora echamos de menos. Conocimos entonces valores tan fundamentales como la igualdad, la justicia, la responsabilidad, la comprensión y, como no, la amistad.

Sefa Martín Gaitero Vázquez

Antigua Pequeña Cantora

Fueron los mejores años de mi adolescencia. Todavía recuerdo la ansiedad con la que esperaba que llegaran las tardes de los viernes. Es otro mundo, amistad y música reunidos de una forma tan especial que sólo viviéndolo puedes llegar a sentir. Ahora después de todos estos años, puedo decir que el
espíritu de ser o haber sido peque se lleva toda la vida.

Pau de Luis

Director del Coro Sant Yago


Mi recuerdo más temprano sobre Peques se remonta al verano de mis cinco años, cuando mis padres me propusieron entrar a formar parte, a partir del curso siguiente, del “coro de papá”. Mi padre, siendo niño, había sido fundador de aquel coro, pero a mí me daba tanta vergüenza, que me negué rotundamente. Un año debió costarme recapacitar, porque de septiembre del 1986 data mi segundo recuerdo: el tortazo que me di al caerme de bruces de una de aquellas sillas naranjas donde esperaba impacientemente mi prueba de acceso. 
Entré en el coro y pronto todo aquello me encandiló: me entusiasmaba ir a ensayar, me encantaba tener tan buenos amigos  y me animó a empezar a estudiar música.  
Ocho cursos después me sobrevino el cambio de voz y, a pesar de mis esfuerzos por “afalsetar” la voz al decir “Peques” cuando se pasaba lista, no tuve más remedio que poner fin a aquella maravillosa experiencia. Cuánto lloré en mi despedida en Lyon!… pero es que entonces aún no sabía… que aquellos amigos que había hecho serían “de los de toda la vida”, que aquel director llamado Jesús sería uno de mis referentes y que aquella relación que había comenzado con música coral sería para siempre. 
Mi paso por Peques definió mi vida y me convirtió en lo que soy ahora: un apasionado director de coro.